Seguro que lo has visto: una lona colgada en una fachada que parece más una sábana vieja que un soporte publicitario.
La diferencia entre una lona cutre y una lona que atrae miradas no está en el precio, está en los detalles.
Paso 1: Elige el material adecuado
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Lona frontlit: la más común, perfecta para exteriores de corta o media duración.
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Lona backlit: diseñada para retroiluminar, ideal para cajas de luz.
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Lona microperforada: deja pasar el aire, perfecta para fachadas grandes (evita el “efecto vela”).
Paso 2: Refuerzos y ollaos, los grandes olvidados
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Un borde sin refuerzo dura la mitad.
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Los ollaos mal puestos acaban rompiendo la lona con el viento.
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En Vibe reforzamos perimetralmente para que aguanten más y mejor.
Paso 3: Instalación profesional
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Una lona mal tensada arruina todo el trabajo.
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No es lo mismo colgar con bridas que instalar con estructura adecuada.
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La tensión hace que el diseño se vea plano, limpio y profesional.
Ejemplo real
Un cliente llegó con una lona hecha por otra imprenta: sin refuerzo, sin ollaos, y colgada a lo loco.
Duró dos semanas antes de romperse.
Le hicimos una nueva con los acabados correctos y lleva más de un año resistiendo sin problemas.
Conclusión
Las lonas publicitarias no son un gasto, son una inversión en visibilidad.
Si quieres que tu lona sea un imán de miradas y no un dolor de cabeza, cuenta con VibeImpressio para hacerlo bien desde el principio.
